lunes, octubre 01, 2012

DE LA COMPLEJIDAD DE ESCRIBIR SOBRE LA VIOLENCIA QUE ACOMPAÑA NUESTRO PAÍS Y SALIR BIEN LIBRADO


Por  Juan Carlos Acevedo Ramos
(Poeta y ensayista. Premio Nacional de Poesía Carlos Héctor Trejos,  2009).



La escritura de un libro de poemas supone una experiencia intelectual y otra emocional, nos dice el poeta Gabriel Arturo Castro, ello deriva, diría yo, a que la vida del autor y su acervo cultural se mezclan para crear una obra desde el lenguaje. Nada nuevo hay hasta aquí. Su lectura, en cambio, trae otra experiencia, la del silencio al que está llamado el lector para disfrutar de cada palabra o para agonizar con ella. En el libro Buzón de naufragios, el poeta Jorge Gaitán se vale de la sentencia de Gabriel Arturo Castro para dejarnos -solos- frente a una poesía que emplea el lenguaje poético para recrear la historia de un país a medio nacer. Así el lector ratifica esa vieja frase que reza: un libro de poemas debe sugerir otro.

El autor hace parte de una generación de poetas que crece en medio de un país descuadernado, hijos de la violencia partidista de los años 50, herederos del Frente Nacional, del narcotráfico y del paramilitarismo, marcados por hechos que tallan su quehacer con la palabra y con el arte. Esto hace que las situaciones que atraviesan la historia de su existencia no se vean ajenas; sin buscar exorcismos o huidas del momento aciago que les toca vivir, intentan desde la construcción del lenguaje poético, como es el caso de Gaitán, nombrar los episodios para que no los cobije el manto del olvido.

El yo poético es la herramienta que utiliza la poesía de Jorge Gaitán para desandar los pasos de otros poetas, recuerdo los poemas "A Cali ha llegado la muerte" de Emilia Ayarza, "Llanura de Tulúa" de Fernando Charry Lara, "La Balada de los pájaros" de Mario Rivero y "Tierradentro II" de Ornar Ortiz Forero, por citar algunos textos trascendentales entre la poética colombiana, y dejar claro que una nueva voz y su lenguaje también anidan entre las ruinas de este país.               

Imposible dejar atrás el momento en que crece el poeta en su tubo de ensayo, su hábitat, su caldo de cultivo, su historia. ¿Y cómo debe enfrentarlo si se sabe fragmentado, hecho escombros?. Debe salir de allí armado, completo, y sólo tiene el poema para defenderse. Ese momento donde crece la poesía, el autor lo va a enfrentar desde la memoria. Es allí donde juega mejor Jorge Gaitán; apela a la memoria -no a la suya, que podría volver el poema una mera anécdota sino a la de sus lectores-, y la sangre derramada, las balas, los secuestros, las tomas guerrilleras, el destierro, los campos minados y el horror, se hacen presentes en su libro Buzón de naufragios; cada lector hará parte de una historia que no deja ver esperanza al final del poema.

Jorge Gaitán explora con su propuesta estética y sus juegos de palabras un campo poético que puede estropearse si no se tienen el tino, la maestría, la poética justa para dominar el lenguaje de los medios (el televisivo, el radial, el de la prensa escrita y el de las redes en internet), así sus juegos son empleados para no hacer tan pesada la carga de la historia que llevan sus lectores.

Con aciertos en las imágenes y con recursos literarios, Gaitán va de la guerra a la ausencia, del olvido a la muerte, de la vigilia a la pesadilla, del poema a la microhistoria y construye su libro desde cuatro intertítulos: "Las tablas del hastío", "Ausencias", "Gramáticas y destrozos"; por último, "El ángel venía de lejos".

Una lectura entre líneas nos dirá sobre "Las tablas del hastío" que cierta irreverencia desde lo político se hace presente; en "Ausencias", como es obvio, la soledad atraviesa los versos; al llegar a "Gramáticas y destrozos" hay burla, humor negro en su propuesta literaria; ya en "El ángel venía de lejos" uno puede entrever el desencanto con la poesía y sus propuestas repetitivas de taller o de los áulicos que siguen a un maestro. Gaitán se quiere alejar de lo conocido, de nombres ya clásicos en nuestras letras; se propone -digamos- reinventar el discurso poético; si lo logra o no, estará en las manos del tiempo.

Es complejo escribir. Más un libro temático de poesía. Mucho más uno sobre la historia de la violencia que acompaña nuestros países suramericanos y salir bien librado de su escritura. Buzón de naufragios posee la voz de un lector, conocedor además de movimientos literarios, de la historiografía de la literatura latinoamericana, de la historia política y social del continente, conoce por igual autores y obras, y desde allí le apuesta a quedarse en las letras colombianas. El camino es largo y estrecho, esperemos que Jorge Gaitán no renuncie.




NOTA ACLARATORIA


Esta reseña de Juan Carlos Acevedo Ramos sobre el libro de poemas Buzón de naufragios, de Jorge Ladino Gaitán Bayona (Ibagué: Universidad del Tolima, 2012),  es tomada de: Santo & Seña, concentrado para polillas.  Número 10, Agosto de 2012, Fundación CAPCA, p. 9.