jueves, septiembre 23, 2010

POEMAS DE MI LIBRO MANICOMIO ROCK


Tomados de:

Gaitán Bayona, Jorge Ladino (2009). Manicomio rock. Bogotá: Universidad del Tolima, Universidad Nacional de Colombia, 138 p, ISBN: 978-958-9243-34-3


CREDO DE HENDRIX

“And I come back to find the stars misplaced
and the smell of a world that has burned”
“Up from the skies”, Jimi Hendrix)


Creo en el infierno que soy,

negador del cielo y la bondad de la tierra.
Creo en la guitarra,
mi única carne,

concebida por obra y gracia de la ausencia;

nació donde la lluvia teje el espanto,
padeció bajo el sol, señor de los Pilatos,
fue asilo de fantasmas,
turbia y desterrada, descendió a los discos,
al tercer grito labró su condena;

está colgada a la izquierda del miedo
-padre todo rencoroso-
desde allí ha de venir a juzgar a la memoria y sus silencios.
Creo en la llaga del tiempo,

la enferma iglesia de mis huesos,
la comunión de los rockeros,
el rencor de los muertos,
el eco de mis pasos y el suplicio eterno.
Amén.



ME TIRÉ POR VOS


“Me voy a tirar del noveno piso, me voy a tirar por vos”
(“Noveno B”, Charly García”)


Unos locos se deslizan como flautas,

sus voces rasguñan las piedras:

“Bienaventurado entre todos los vicios

¡haznos música para soñarnos ángeles!”.
Sonrío y el aire se llena de instrumentos.


Alguien toca piano sobre la punta de mis pestañas.
Me arrojo al sosiego sin horas.

Nueve pisos y no estoy muerto.

Empieza la ciudad.
Las heridas huyen entre pájaros y canciones.
La luna se eclipsa de verdugo.
Siempre habrás de encontrarme,
en una botella de whisky o en los discos Beatles del abuelo.



CAMINOS QUE NUNCA VUELVEN



Uno es bumerán,

pero el vuelo de retorno no es el de partida.

Se desgarra el filo,
no el viento que traza su miedo en el arma.
Dicen que un bumerán es un bastón que arrojas contra el tiempo

queriendo cortar su cabeza,
aunque nada pase y lastimes tu mano.

He terminado por creerlo,

uno se cree arma y es apenas un bastón que duele,
un bastón de ciego dando tumbos
entre pasos que olvidan y caminos que nunca vuelven.



NEGACIÓN DE LA SIRENA


Soy una isla olvidada.

Pájaros malditos amordazan mi cielo.

Aquí la muerte atesora sus naufragios.

Su canto dibuja piratas en mi arena.
Ha de estar meciendo el mar,

viejo capitán de mi desvelo.