martes, febrero 09, 2010

UNA MUJER DIFÍCIL Y OTROS TEXTOS BREVES DE LIBARDO VARGAS CELEMÍN


Por Jorge Ladino Gaitán Bayona

(Universidad del Tolima, Colombia

jlgaitan@ut.edu.co)



Alguna vez, el argentino Jorge Bocannera relevó que el microrrelato tiene la capacidad de condensar en su brevedad una mirada incisiva que desestructura el mundo y la ficción para estremecer al lector; certero por su lenguaje conciso y porque apunta a aspectos impresentables de la vida humana, la historia e incluso la literatura. Habría que tener en cuenta lo anterior al abordar el libro Una mujer difícil y otros textos breves (2009) del colombiano Libardo Vargas Celemín, en tanto los microrrelatos allí contenidos, desde el humor negro, la paradoja y otros valores estéticos, apuntan su aguijón a las relaciones de pareja, las complejidades del universo femenino y las seducciones de la globalización en medio del hambre y la miseria. Del mismo modo, varios aguijones literarios son arrojados contra las barbaries acontecidas en Colombia, las masacres, secuestros, hechos impunes, atmósferas de miedo y falsa solidaridad de tantos que convierten el dolor ajeno en apenas un asunto mediático.
Las cuestiones anteriores no son tratadas a la ligera o desde reduccionismos panfletarios. En ocasiones se insinúan desde recursos poéticos y en otras se confrontan desde la expresión cuidadosa, mordaz e irónica tendientes a que desde “la síntesis narrativa” se genere la explosión de sentidos que hace del microrrelato un goce artístico, intelectual y humanístico para el lector. No sólo en este libro de Libardo Vargas Celemín sino en otros anteriormente publicados por el autor a nivel cuentístico (Tururá, Las estaciones del olvido y Más allá del infierno) se detectan unas recurrencias temáticas y procedimientos en torno a la literatura como palimpsesto (la posibilidad de la creación desde el goce intertextual) y a la situación política y social de Colombia. Frente a este último fenómeno, cómo no evocar a Roland Barthes en El Grado cero de la escritura cuando señala que “la historia se presenta entonces frente al escritor como el advenimiento de una opción necesaria entre varias morales del lenguaje” (12); por lo cual, como es el caso de la narrativa de Libardo Vargas, se busca que desde la esfera ficcional se tome una posición histórica. De ahí que varios traumas de su país sean recreados en su último libro donde se establece en dos de sus partes, desde texturas literarias pequeñas, hondas miradas críticas a la violencia, la desmemoria y los horrores de su patria: la primera parte da cuenta de un contexto local y nacional donde suceden cosas extrañas en la cotidianidad y la tercera refiere una Colombia donde el crimen, la amenaza, la indolencia y el rencor desatan sus amarras. De gran factura literaria resultan al respecto los microrrelatos “Perdón por no olvidar”, “Para participar en el programa”, “La moda” y “El paseo”, porque en ellos la ironía es demoledora, no reduciéndose al tropo, sino siendo variante rica, múltiple y de triple carácter (axiológico, representativo y táctico), la cual, devaluando la realidad mostrada en el nivel literal de la narración, da cuenta de un país donde lo que debiera ser excepción a la regla por ir en contravía al respeto por la vida, la tolerancia y la dignidad, se “normaliza” por la resignación social y porque, así la crueldad invente nuevos trucos, ya nada asombra en una nación donde la muerte y las desgracias del prójimo son el pan diario.
En varias historias de Libardo Vargas Celemín el lector descubre la contracara de lo que de su país cuentan los medios de comunicación y la historiografía oficial. En cierta forma, en ellas opera la imagen del ángel benjamiano, ese que narra la historia a contrapelo, es decir descubriendo “documentos de barbarie” donde otros ven “documentos de cultura”. Al respecto, téngase en cuenta su texto breve “Recuerdos de Bojayá” (el que cierra la tercera parte del libro), en el que se indica actos de inauguración de obras y documentales que exhiben en el presente casas pintorescas en Bojayá (Choco, noroeste de Colombia) donde en el 2002 la muerte y la sevicia habían entrado en orgía desenfrenada (119 personas muertas cuando una pipeta bomba estalló en una iglesia en medio del combate entre guerrilla y paramilitares); las nuevas acciones de aparente civilización intentarían en vano “arrancar ese folio absurdo de la historia” pues “las huellas del dolor estaban ahí, en cada gesto, en cada palabra esculpida en la memoria, en cada herida supurante y en cada boca silenciada” (Vargas Celemín, 2009, 88).
La base enciclopédica del escritor le permite jugar con los intertextos, nutrirse de obras literarias para realizar sus breves palimpsestos, instalando en la última parte de Una mujer difícil y otros textos breves veinte microrrelatos en los que celebra, transgrede e imagina variables a obras del canon universal. Del mismo modo, deja que en sus páginas se deslicen algunos escritores con los personajes que los persiguen y obligan a la escritura. Por allí cruzan José Saramago, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Robert Louis Stevenson, François Rabelais, entre otros.
En definitiva, si “bajo la presión de la historia y de la tradición se establecen las posibles escrituras de un escritor dado” (Barthes, 2006, 24), se puede indicar que la literatura y las infamias del pasado y el presente colombiano son las fuerzas principales que han agitado el universo ficcional de Libardo Vargas Celemín desde su primer libro Tururá (1990) hasta el más reciente Una mujer difícil y otros textos breves. En este último, además, se exploran otros asuntos ya no sólo de Colombia sino de la aldea global, de la mujeres y sus visiones del amor, el tiempo y el cuerpo, del ser humano actual en sus trivialidades, proyecciones, evasiones, miedos y pérdidas de compromisos sociales pues mientras muchas cosas raras ocurren en los contextos cercanos o universales, bien sea en términos de desplazamientos, hambre o violencia o ya sea porque se da un prodigio de la naturaleza, hay muchos que evaden la cuestión porque se encuentran “viendo televisión, conectados a la red o simplemente hablando por celular” (Vargas Celemín, 2009, 29).

• Tomado de “Sieteculebras, Revista Andina de Cultura”. Cusco (Perú): Número 27, Diciembre-Marzo 2010, p. 68.

BIBLIOGRAFÍA
Barthes, Roland (2006) El grado cero de la escritura. México: Siglo XXI Editores.
Boccanera, Jorge (2004). “La grandeza del relato breve”. 27/11/2004 (citado el 12/10/2009). …..http://www.edicionesdelsur.com/articulo_149.htm
Siles, Guillermo (2007). El microrrelato hispanoamericano. Buenos Aires: Ediciones Corregidor.
Vargas Celemín, Libardo (2009) Una mujer difícil y otros textos breves. Bogotá: Universidad del Tolima, Editorial Universidad.Nacional.